Capítulo 7

Le pregunté a la IA... y no me sirvió

Le pregunté algo a la IA y la respuesta no me sirvió. Sonaba rara, fría y demasiado general. No encajaba conmigo.

Al principio pensé que el problema era la IA. Luego entendí que muchas veces el resultado no depende solo de la herramienta, sino de cómo le explicamos lo que necesitamos.

Si pido algo de forma muy abierta, la IA adivina demasiado. Si le doy contexto, tono, objetivo y ejemplo, empieza a acercarse mucho más a lo que tengo en la cabeza.

Aprendí algo muy sencillo: una buena respuesta empieza con una buena petición. No perfecta, pero sí más clara. Decir para quién es, qué quiero conseguir, qué estilo necesito y qué no quiero que haga.

Ese día dejé de pensar: "la IA no me entiende" y empecé a preguntarme: "¿qué información le falta para ayudarme mejor?"