Cuando la IA me habló en chino
Hubo un momento en el que abrí una herramienta de IA y sentí exactamente eso: como si me estuviera hablando en chino.
No porque la herramienta fuera imposible, sino porque yo todavía estaba aprendiendo a encontrar el camino.
Veía palabras nuevas, opciones nuevas, modelos, prompts, chats, imágenes, asistentes... y mi cabeza intentaba entenderlo todo a la vez.
Entonces comprendí algo que me calmó: no necesito dominar todos los conceptos el primer día. Necesito aprender a traducirlos a mi idioma. A convertir cada palabra técnica en una explicación sencilla que pueda usar de verdad.
Ese día dejé de exigirme entenderlo todo a la primera. Empecé a preguntarle a la IA como si tuviera delante a alguien paciente: le decía: "explícamelo como si fuera la primera vez", "ponme un ejemplo cotidiano", "dímelo sin tecnicismos".
Y ahí cambió algo.
La IA dejó de hablarme en chino cuando yo aprendí a pedirle que me hablara claro.