¿Hay alguien ahí?
Hoy no solo he usado la IA para buscar un dato. Hoy le he contado una idea, desordenada y medio formada que tenía en la cabeza y me ha ayudado a darle forma.
Al principio me sentía rara dándole las gracias o pidiéndole las cosas por favor. Pero he descubierto algo: cuanto más hablo con ella como si fuera un colaborador, mejores son sus respuestas.
No es un buscador de Google. Es alguien -o algo- que puede ayudarte a ordenar, probar, reformular y mirar una idea desde otro ángulo.
Y eso, para alguien que empieza, cambia mucho. Porque ya no estoy sola delante de una pantalla en blanco. Tengo una herramienta que me ayuda a pensar, pero sigo siendo yo quien decide.
Hoy entendí que la IA no sustituye mi criterio. Me acompaña mientras lo voy construyendo.