Capítulo 1

¿Qué ocurre después de decidir empezar?

Cuando terminé de escribir Con 50 también se puede, lo hice con un capítulo que titulé Esto no termina aquí. En aquel momento tenía proyectos abiertos, muchas ideas y todavía muchísimas cosas por descubrir. Sabía que algunas saldrían bien, que otras seguramente no y que habría momentos en los que volvería a sentir que no entendía nada.

Lo que no sabía era cuánto iba a cambiar todo en tan poco tiempo.

Durante la primera parte de este diario fui contando cómo intentaba entender la inteligencia artificial desde cero. Al principio mis preguntas eran muy básicas. Quería saber qué era cada cosa, para qué servía y cómo podía utilizarla. Después las preguntas fueron cambiando. Empecé a pensar qué podía crear con todo aquello que estaba aprendiendo, qué problemas podía resolver y hasta dónde sería capaz de llegar.

Y ahí cerré el libro.

Pero mi aprendizaje siguió.

Estilina, que había empezado siendo uno de mis primeros GPT, se convirtió en una aplicación. Seguí formándome, llegaron nuevos proyectos y también nuevas dudas. Algunas bastante más complicadas que las del principio. Ya no estaba intentando solamente entender cómo funcionaba una herramienta. Ahora tenía que tomar decisiones sobre cosas que yo misma había creado, solucionar problemas que unos meses antes ni siquiera habría sabido explicar y aceptar oportunidades que tampoco había imaginado cuando abrí aquella primera libreta.

Y sigo teniendo días en los que algo se me hace grande. Sigo encontrándome palabras que no entiendo y sigo necesitando que me expliquen algunas cosas de una manera mucho más sencilla. La diferencia es que ahora no pienso inmediatamente que aquello no es para mí. Pregunto, pruebo, me equivoco y continúo.

Quizá por eso he decidido seguir escribiendo este diario.

Porque terminar el libro no significaba que hubiera llegado a ningún sitio concreto. Simplemente había llegado hasta allí. Desde entonces han seguido pasando cosas y algunas merecen ser contadas precisamente porque muestran qué ocurre después de decidir empezar.

Esta segunda parte comienza en un lugar diferente. Ya no soy la mujer que miraba la inteligencia artificial desde fuera preguntándose si sería capaz de entenderla. Tampoco soy una experta, ni pretendo serlo. Soy la misma mujer, unos meses después, con bastante más aprendido, nuevos retos delante y muchas preguntas que todavía no sé responder.

Cuando escribí Esto no termina aquí, no sabía qué vendría después.

Ahora empiezo a saberlo.

Y queda mucho por contar.