Detrás de Estilina
La idea fue fácil: crear algo que ayudara a otras mujeres a saber qué ponerse cada día.
Eso salió solo. Lo difícil ha sido todo lo demás: probar, equivocarme, volver a empezar, cambiar instrucciones, ajustar detalles y tener paciencia hasta que algo empezó a encajar.
Así nació Estilina. No como un proyecto perfecto, sino como una ayuda sencilla, pensada para el día a día. Una forma de demostrarme que yo, con mis dudas y mi falta de experiencia técnica, también podía crear algo útil con inteligencia artificial.
Detrás de Estilina hay muchas pruebas que no se ven. Hay conversaciones largas, cambios, errores y momentos de pensar: 'esto no funciona'. Pero también hay una satisfacción enorme cuando por fin una idea empieza a tomar forma.
Este capítulo me recuerda que crear con IA no es apretar un botón mágico. Es pensar, probar, corregir y seguir.