Capítulo 1

Mi primer contacto con la IA

Siempre he sido muy curiosa y me gusta entender las cosas. Pero cuando empecé a oír hablar de inteligencia artificial, una parte de mí pensó que aquello ya no era para mí.

Me parecía algo demasiado técnico, demasiado grande y demasiado lejano. Como si hubiera una puerta invisible y yo estuviera mirando desde fuera, sin saber muy bien por dónde entrar.

Después de cuatro clases, gratuitas, me di cuenta de algo importante: no hace falta entenderlo todo para empezar. Hace falta atreverse a abrir la puerta, hacer una pregunta y permitirse aprender sin vergüenza.

Este diario empieza ahí: en el momento en que decidí dejar de mirar la inteligencia artificial como algo ajeno y empecé a verla como una herramienta que también podía ser para mí.

No empezó con seguridad. Empezó con dudas, con miedo y con una libreta al lado.

Pero empezó. Y eso ya era mucho.